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ETXERAT (14-4-2021). Es hora de acabar con la situación de incomunicación de presos y presas vascas, tras más de un año de cierres perimetrales y máximas dificultades derivadas de la gestión de la COVID-19, cuando no de imposibilidad de realizar los viajes a prisiones alejadas, en un contexto de angustia e incertidumbre para muchos familiares.

Tras el último cierre de enero, la pésima gestión de la pandemia en las prisiones ha conllevado el retraso de traslados y acercamientos pendientes de presos vascos, y muchos de nuestros familiares han quedado “atascados” en sus conducciones.

Las comunicaciones ordinarias por locutorio y las especiales vis a vis continúan sin poder realizarse con normalidad, dándose casos de un año sin que se hayan producido, como el de la prisión de Logroño. Hay que añadir que, en los casos en que son posibles, conllevan posteriores cuarentenas a las que se somete posteriormente al/a la presa.    

Desde Etxerat queremos exponer en este contexto la complicada situación que está padeciendo Marixol Iparragirre desde que fuera entregada a España, en setiembre de 2019, derivada de los continuos traslados que debe realizar para afrontar la cadena de juicios pendientes, y las consiguientes cuarentenas a las que se ve sometida. Su familia ha referido que, sólo desde el pasado enero, la presa de Eskoriatza ha sido sometida a más de nueve cuarentenas. En la actualidad solo puede salir de la celda una vez al día, teniendo que elegir entre una llamada telefónica, o la utilización de la ducha.

Es urgente acabar con situaciones como la de Marixol Iparragirre y, en general, con los impedimentos para la recuperación de las comunicaciones. Y para ello es imprescindible priorizar la salud, la seguridad y los derechos de las personas presas. Se constata que han comenzado a vacunar a presos en las prisiones de la CAV y en El Dueso, pero falta aún dejar sin valor la estrategia del Ministerio español de Sanidad, seguida por la comunidades autónomas, de vacunar a la población reclusa “más adelante, en función de disponibilidad de vacunas” y con independencia de criterios de segmentos de edad.

Desde Etxerat volvemos a reclamar, con urgencia, un plan efectivo de vacunación contra la COVID-19 que implique a toda la población reclusa, al objeto de que este colectivo de riesgo avance definitivamente hacia la inmunidad, toda vez que recuperemos el derecho a las comunicaciones en las prisiones lo antes posible.