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ETXERAT. Etxerat celebró ayer su XV. Asamblea Nacional en el Palacio de Congresos y exposiciones Europa de Gasteiz. En el acto se presento el balance anual y las lineas a seguir en cuanto a la labor de la asociación para los siguientes meses a los familiares y allegados de los presos políticos vascos y a los distintos agentes sociales, políticos y sindicales invitados. Para finalizar, se realizó una rueda de prensa ante los medios para exponer la situación y los pasos a seguir de aquí en adelante:

 

Hemos celebrado hoy la decimoquinta Asamblea Nacional de Etxerat y con ella, el hito de quince años de recorrido, de una andadura siempre difícil porque es muy difícil caminar a la sombra de la persecución y la criminalización. Por eso, y a pesar de que quince son ya muchos años, muy poca gente sabe qué es Etxerat y qué somos y quiénes somos las personas que la conformamos. Nos presentan y nos conocen de muchas maneras y salvo contadas excepciones, todas tan alejadas de la realidad, como cercanas al interés de deslegitimar el trabajo que realiza Etxerat.

Somos familiares, amigos y allegados de presos y presas, exiliados y exiliadas políticos vascos. Somos las personas que sufrimos directamente las consecuencias de la política de dispersión. Etxerat es nuestra Asociación, nacida, como cualquier otra, de la necesidad de hacer frente a un problema común. En Etxerat encontramos asistencia, asesoramiento y acompañamiento para sobrellevar los daños de una política penitenciaria para la que nuestro sufrimiento, es un objetivo prioritario. Es un espacio donde nuestras vivencias y experiencias pueden ser comprendidas y compartidas, y es un ámbito de trabajo para dar a conocer las vulneraciones de derechos que sufren nuestros familiares en la cárcel, en el exilio o en la deportación, las que sufrimos nosotros mismos y sus graves consecuencias.

Podríamos decir que tras 15 largos años, todo sigue igual. Pero no se ajustaría a la realidad, y así lo hemos señalado en el balance anual que hemos compartido con los agentes políticos, sociales y sindicales que nos han acompañado hoy. Nuestra situación, sigue siendo la misma, eso es cierto. Para nosotras y nosotros, nada ha cambiado ni desde hace 15 años, ni desde hace 5. Seguimos siendo el objetivo de una política penitenciaria de excepción cuyas consecuencias físicas, psíquicas y económicas, multiplican su carga con el paso del tiempo. Y lo diremos una vez más: las consecuencias, son devastadoras. Sabemos, por otra parte, que el enquistamiento de los defensores de la actual política penitenciaria no va a facilitar el fin de la dispersión, sean las que sean sus consecuencias, o precisamente por eso. Pero, como el resto de la sociedad vasca, hemos advertido que el rechazo a la dispersión, ha pasado a ocupar espacio en la agenda y la voluntad de las fuerzas políticas que defienden el respeto a los derechos humanos de todas las personas.

Un ejercicio de responsabilidad que también asumimos: exigimos el fin de la dispersión como familiares, amigos y allegados, de las y los presos políticos vascos. Exigimos el fin de la dispersión como personas que sufren sus consecuencias. Y exigimos también el fin de la dispersión, como ciudadanos y ciudadanas que reclaman su derecho a un escenario de paz.

Nuestro trabajo durante los próximos meses estará dirigido, por una parte, hacia los familiares, amigos y allegados de las presas y presos políticos vascos. Seguiremos haciendo cuanto esté en nuestras manos para que nadie se vea obligado a suspender un vis a vis o una visita por dificultades, o circunstancias que, entre todos y todas podamos solucionar. Las dificultades para viajar en los días y horarios que nos designan, son muchas y nuestras posibilidades muy limitadas, pero seguiremos confiando en la solidaridad y en la propia red que entre todos somos capaces de tejer, para superarlas. Y recordamos una vez más: la decisión de viajar es nuestra; la responsabilidad, no.

Por otra parte, continuaremos informando a la sociedad sobre las vulneraciones de derechos, denunciándolas y trabajando conjuntamente con agentes y organismos, tanto a nivel nacional como internacional. En este sentido, mantendremos abiertos todos los canales de comunicación a nuestro alcance: no seremos nosotros quienes cerremos puertas.

Finalmente, seguiremos reivindicando el reconocimiento del sufrimiento que ha generado y sigue generando la política de dispersión y principalmente, el de las 16 víctimas mortales. Dieciséis personas que fueron forzadas a correr un riesgo que se cobró sus vidas. En el camino de la verdad, la justicia y la memoria, debemos reivindicar sus nombres y su condición.